Tres cuchillos, tres mundos
índice
Hay culturas que no entienden el mundo como una línea recta. No como principio, medio y final. No como cielo arriba, tierra aquí e infierno abajo. En la cosmovisión andina, la realidad se parece más a un tejido vivo: visible e invisible, presente y recordado, material y espiritual al mismo tiempo. Todo está relacionado entre sí: montañas, animales, ancestros, agua, estrellas, personas, herramientas, caminos y ciudades.
De esta forma de pensar nace el concepto del tríptico de cuchillos: tres artistas crean tres hojas como tres niveles simbólicos del mundo andino. Sipion se dedica al Hanan Pacha, Rustoy al Uku Pacha, y Naylamp desarrolla, con Limak Pacha, una continuación contemporánea y urbana del Kay Pacha: una conexión entre el mundo terrenal y Lima como espacio urbano vivo, contradictorio y cargado de historia.
Por eso, este tríptico es mucho más que una serie decorativa. Es el intento de trasladar una antigua visión del mundo a una forma actual: a cuchillos, es decir, a objetos que en principio están destinados al uso, pero que aquí se convierten en portadores de memoria, simbolismo y relato cultural.

¿Qué significa “Pacha”?
La clave para comprenderlo está en la palabra Pacha. No puede traducirse por completo con un único término en español. Según el contexto, puede significar “mundo”, “espacio”, “tierra”, “tiempo”, “época” o incluso una forma de realidad integrada. Lo especialmente importante es que, en el pensamiento andino, el espacio y el tiempo no están separados de manera tan estricta como en la comprensión occidental moderna. Pacha no designa solo un lugar, sino también un estado, un orden, una cualidad del tiempo. Por eso, en contextos académicos, Pacha suele describirse como una especie de espacio-tiempo o “mundo-tiempo”.
Para lectores europeos, esto puede resultar poco habitual al principio. A menudo pensamos en oposiciones: naturaleza y cultura, pasado y presente, vida y muerte, materia y espíritu. La trilogía andina también trabaja con contrastes, pero no necesariamente como separaciones irreconciliables. Más bien se trata de relaciones, transiciones y complementariedad. Arriba y abajo, luz y oscuridad, vida y muerte, ser humano y paisaje no se oponen simplemente, sino que forman un campo de tensión que mantiene el mundo en movimiento.
Los tres niveles: Hanan Pacha, Kay Pacha y Uku Pacha
En muchas representaciones de la mitología inca, el mundo se organiza en tres niveles de Pacha: Hanan Pacha, el mundo superior; Kay Pacha, este mundo presente y terrenal; y Uku Pacha, el mundo interior o inferior. Estos tres niveles no deben entenderse como espacios aislados entre sí, sino como ámbitos conectados dentro de una realidad total. Montañas, cuevas, manantiales, relámpagos, arcoíris, animales y lugares rituales pueden concebirse como puntos de conexión entre ellos.
Aquí conviene hacer una pequeña precisión. Nuestro conocimiento de estos conceptos procede, en parte, de fuentes coloniales, diccionarios, crónicas e interpretaciones etnológicas posteriores. Algunos investigadores señalan que la clara división en tres niveles pudo haber sido influida, o al menos reformulada durante la época colonial, por conceptos cristianos como cielo, tierra e inframundo.
Aun así, la idea de las tres Pachas se ha consolidado con fuerza en la explicación actual de la cosmovisión andina y sigue siendo un modelo cultural, simbólico y artístico de gran potencia.

Hanan Pacha: el mundo superior
Hanan Pacha designa el nivel superior, celestial. Está vinculado con el sol, la luna, las estrellas, los fenómenos atmosféricos y las fuerzas divinas. En muchas representaciones populares y mitológicas se asocia con el cóndor, o kuntur, esa ave que se eleva por encima de la tierra y parece mediar entre el cielo y el mundo humano.
Para lectores europeos, Hanan Pacha podría compararse con cierta cautela con la esfera del cielo, pero no en el sentido estrictamente cristiano de un paraíso más allá de la vida. No se trata solo de un lugar “después de la muerte”, sino de un orden superior, una dimensión cósmica desde la cual la luz, el clima, la fertilidad, los signos y la presencia divina actúan sobre el mundo. Hanan Pacha representa la altura, la amplitud, la visión de conjunto y aquello que supera al ser humano.
En el tríptico de cuchillos, Sipion asume este nivel. Su Hanan Pacha no es simplemente un “motivo celestial”, sino el polo superior de un orden tripartito del mundo: el nivel de lo elevado, de la luz, de la perspectiva, sabiduría superior y de la conexión con lo divino.
Kay Pacha: este mundo, aquí y ahora
El Puma representa Kay Pacha y significa, en términos generales, “este mundo”. Es el nivel en el que viven las personas, los animales y las plantas; el mundo de la acción, de la experiencia, de la corporalidad, del trabajo, del nacimiento, del envejecimiento y del cambio. Kay Pacha es la realidad visible, pero no en el sentido banal de un mundo puramente material. También este nivel está atravesado por lo espiritual, porque en el pensamiento andino el paisaje no es algo inerte. Montañas, manantiales, caminos, campos y lugares pueden contener significado, memoria y fuerza.
Precisamente aquí se vuelve interesante el concepto de Limak Pacha de Naylamp. No sustituye al Kay Pacha, sino que lo traslada a un presente concreto: Lima. Del Kay Pacha, el mundo del ser humano, surge Limak Pacha, el mundo urbano limeño. Se trata de un desplazamiento artístico con una gran carga expresiva. Porque Lima no es solo capital, tráfico, cemento, ruido y crecimiento. Bajo la ciudad moderna existen capas más antiguas: huacas, caminos prehispánicos, culturas costeras, rupturas coloniales, migración, cultura popular y memoria viva.
Limak Pacha convierte el nivel terrenal en algo más que una categoría abstracta: lo transforma en un lugar concreto. El “aquí y ahora” adquiere una dirección: Lima. La ciudad se convierte en una Pacha contemporánea, en un espacio donde lo andino no ha desaparecido, sino que sigue vivo debajo, entre y a pesar de la superficie moderna.
Uku Pacha: el mundo interior
Uku Pacha suele traducirse como mundo inferior o inframundo. Sin embargo, con frecuencia resulta más preciso hablar de mundo interior. Porque Uku Pacha no es simplemente un infierno en sentido europeo. Está vinculado con la profundidad, la tierra, la muerte, los ancestros, las semillas, la germinación, las fuerzas ocultas y la transformación.
Lo subterráneo no es aquí únicamente negativo. En la tierra también se encuentran la fertilidad, el agua, el origen y el retorno. Los manantiales y las cuevas pueden entenderse como transiciones entre Kay Pacha y Uku Pacha.
Para lectores europeos, este punto es especialmente importante, porque la palabra “inframundo” suele evocar rápidamente imágenes oscuras. Pero en la simbología andina, lo de abajo no significa solo condena. También es lo oculto, lo que aún no se ve, lo pasado que sigue actuando. Es el lugar de los ancestros y, al mismo tiempo, el lugar del que puede surgir nueva vida. Muerte y fertilidad están aquí más cerca de lo que nuestras categorías habituales suelen permitir.
La Uku Pacha de Rustoy representa, por tanto, la profundidad dentro del tríptico: lo invisible, lo recordado, lo subterráneo y aquellas fuerzas que no se encuentran en la superficie, pero que contribuyen a dar forma al mundo visible.
¿Por qué un tríptico?
El término tríptico procede originalmente de la historia del arte y designa una obra compuesta por tres partes, a menudo con una sección central y dos paneles laterales. Para esta serie de cuchillos, el concepto resulta muy adecuado, aunque no se trate de un retablo clásico. Porque los tres cuchillos no están simplemente colocados uno junto al otro: dialogan entre sí.
- El primer cuchillo abre la mirada hacia arriba: Hanan Pacha.
- El segundo cuchillo conduce hacia la profundidad: Uku Pacha.
- El tercer cuchillo ancla el orden cósmico en el espacio vivido del presente: Limak Pacha como forma urbana y actual del Kay Pacha.
Así se crea un arco de tensión: cielo, tierra, profundidad. O, con más precisión: orden superior, vida presente, memoria interior. Estos tres niveles no forman una narración lineal, sino un sistema circular. Cada hoja contiene un fragmento, pero solo juntas componen un mundo completo.
Entre mitología, diseño y presente
Lo especial de este proyecto es que la cosmovisión andina no se trata como una pieza de museo. No se cita como folclore ni se utiliza como simple ornamento. En cambio, se traslada a un objeto contemporáneo: el cuchillo.
Un cuchillo es una herramienta de separación: corta, divide, abre, precisa. En este tríptico, se convierte también en una herramienta de conexión. Conecta artistas y mitología, oficio y simbolismo, antiguas visiones del mundo e identidad urbana actual. La hoja, normalmente reducida a su función, se transforma en una superficie de memoria cultural.
Las tres Pachas ayudan a pensar el Perú no solo de manera geográfica, sino también cosmológica. No como un mapa, sino como una relación viva entre lo alto, lo presente y lo profundo; entre los ancestros y la actualidad; entre la naturaleza, la ciudad y el orden espiritual.
Reflexión final
El tríptico de cuchillos de las tres Pachas no habla simplemente de mitología inca. Plantea una pregunta más amplia: ¿cómo puede una antigua visión del mundo seguir viva en el presente sin convertirse en mera decoración?
La respuesta está en la conexión. Sipion, Rustoy y Naylamp crean tres aproximaciones artísticas distintas que, juntas, hacen visible un orden andino del mundo. Hanan Pacha, Uku Pacha y Limak Pacha no representan únicamente el pasado, sino una gramática cultural viva: una manera de ver, ordenar y narrar nuevamente el mundo.
Así, estos cuchillos (un proyecto de typemyknife y corte-aleman.com) se convierten en algo más que piezas de colección. Se transforman en tres hojas de un relato común: sobre el cielo, la tierra y la profundidad; sobre Lima y los Andes; sobre la memoria, el presente y aquello que sigue respirando bajo la superficie.
En Alemania:
Typemyknife
En Perú & Latam:
Corte Alemán
