El Arte del Carpaccio: Elegancia, Historia y la Maestría del Corte
El carpaccio representa una de las cumbres de la sofisticación culinaria moderna. A diferencia de otros platos tradicionales que se pierden en los siglos, el carpaccio de res tiene un origen fascinante y artístico que se remonta a mediados del siglo XX en Venecia. Fue Giuseppe Cipriani, el legendario fundador del Harry’s Bar, quien en 1950 creó esta delicia para la condesa Amalia Nani Mocenigo, a quien sus médicos le habían recomendado consumir carne cruda rica en hierro. El nombre del plato no fue casualidad; Cipriani se inspiró en los tonos rojos y cremas de las pinturas del artista renacentista Vittore Carpaccio, cuya obra se exponía en la ciudad en aquel entonces.
Variedades de Carpaccio y las Tendencias en Europa
Aunque el origen es estrictamente vacuno, la técnica del carpaccio se ha expandido hacia horizontes creativos asombrosos. En la actualidad, las mesas europeas más exclusivas han elevado este concepto a nuevas categorías. Encontramos carpaccios de pescados blancos como la lubina o el bacalao, y de mariscos como las vieiras o el pulpo. Sin embargo, la tendencia más fuerte en ciudades como Madrid, París y Berlín es el carpaccio vegetal. El carpaccio de remolacha, de setas boletus o de calabacín con frutos secos está ganando terreno, demostrando que el término «carpaccio» hoy define más una técnica de corte y presentación que un ingrediente específico.
La Receta Clásica: Carpaccio de Res
Para preparar un carpaccio de res clásico en casa con la calidad de un restaurante de alta cocina, usted necesitará los mejores ingredientes. Seleccione unos 400 gramos de solomillo o lomo fino de res de la mejor calidad, preferiblemente de pastoreo. Para el aderezo, disponga de lascas de queso Parmigiano Reggiano, una generosa cantidad de rúcula fresca, limones recién exprimidos, pimienta negra recién molida y, por supuesto, un aceite de oliva virgen extra excepcional.
La Técnica Maestra: Láminas tan Finas como el Papel
El éxito de un carpaccio reside exclusivamente en el grosor de la carne; esta debe ser tan fina que casi permita ver a través de ella. Lograr esto requiere precisión y el equipo adecuado. El secreto mejor guardado de los chefs es llevar la pieza de carne al congelador envuelta en papel film durante aproximadamente 60 a 90 minutos antes de cortarla. No buscamos que la carne se convierta en un bloque de hielo sólido, sino que alcance un estado de semicongelación. En este punto, las fibras se tensan y ofrecen la resistencia necesaria para que el cuchillo se deslice con suavidad sin desgarrar la pieza.
La Importancia del Cuchillo Correcto
Usted no puede lograr un corte perfecto con un cuchillo común. Para el carpaccio, es fundamental utilizar un cuchillo de chef de alta gama o, preferiblemente, un cuchillo fileteador de hoja larga y extremadamente afilada. Un cuchillo de acero de Solingen, gracias a su capacidad de mantener un filo quirúrgico, permite realizar cortes largos y continuos. La delgadez de la lámina reduce la fricción, evitando que la carne se pegue a la hoja o se desmorone. Recuerde que el objetivo es obtener una textura que se funda en el paladar, algo que solo se logra respetando la estructura celular del corte mediante un filo impecable.
Para el montaje, extienda las láminas sobre un plato frío sin que se amontonen demasiado. Rocíe el jugo de limón sobre la carne justo antes de servir para evitar que el ácido «cocine» la proteína en exceso. Añada la rúcula en el centro, distribuya las lascas de parmesano y termine con la pimienta y el aceite de oliva.
Nota sobre el Aceite de Oliva: Un carpaccio solo es tan bueno como el aceite que lo corona. Para identificar un aceite de oliva virgen extra de calidad, busque siempre botellas de vidrio oscuro que lo protejan de la luz. Un buen aceite debe oler a hierba recién cortada o tomate verde, nunca a rancio o metálico. Al probarlo, debe sentir un ligero picor en la garganta y un amargor suave en la lengua; estos son signos de una alta concentración de polifenoles, los antioxidantes naturales que garantizan que el aceite está vivo y lleno de sabor.
Para una experiencia verdaderamente gourmet en Perú, recomendamos aceites premiados internacionalmente como Vallesur, que capturan la esencia del olivo cultivado en los valles de Ica y Tacna.

